12 ene 2010

Luz propia

Hay días y días... Días lindos y feos, climáticamente. Días especiales, si existe algún acontecimiento en esas fechas...También, días que no nos pasa absolutamente nada...etc... Y hay días, por ejemplo, que se tiene más luz propia de lo habitual. Si, como si hubiésemos tragado una lamparita de un millón y medio de watts, convirtiéndonos sin querer en un velador andante, esos día nos encontramos increíblemente luminosas. Días que suceden sin más y en general, y contradictoriamente, con mucha menos producción. Hombres y mujeres parecen mirarnos al caminar, tanto que por un momento creemos tener la pollera levantada porque se nos ha atascado en la bombacha. Pero nada de eso, todo está en orden. Tampoco nuestra ropa se ve mal, al contrario, el vestido se siempre hoy nos queda mucho mejor y nuestro buen semblante parece el resultado de horas de sueño o de un retoque con un photoshop versión CS 1.500.
No acabamos recién ni ayer, sin embargo, parecemos relajadas, satisfechas, con una gracia extra...
Días ideales para encontrarnos casualmente con un ex por la calle. Pero por eso mismo, por estar más bellas que nunca, seguramente no sucederá.
Esos días de luz propia, mis ojos rasgados me caen simpáticos, porque encuentro en ellos un brillo singular. Titilan y titilan como las luces del arbolito que ya descansan en alguna caja. Mis ojos esos días se niegan a mirar vidrieras y me dicen que no necestio nada más porque hay luz, luz propia.

5 ene 2010

Quién te preguntó

El hablador ansioso y el mudo que merece violencia pueden ser perdonados. Pero el sujeto masculino que no tiene perdón es el que habla por adelantado:

- Yo realmente la pase muy mal, quedé muy marcado por una historia, no se si pueda volver a sentir algo fuerte por otra mina…,¿te jode lo que te lo comente? Es que me siento tan cómodo acá, en confianza y me pareces tan copada que me surgió decirlo...¿Entendés?

Si suponemos que esto fue dicho, por ejemplo, ante un reclamo de formalización femenina, estaríamos tan sólo ante una respuesta sincera, cordial y hasta justa, porque al final todos tenemos derecho a recular. Pero no, ésto se trata un comentario de un hombre hacia una mujer en un primer encuentro (no hace falta aclarar que muchas damas deben comenter la misma estupidez con los caballeros, ignorando así, que no siempre los machos que tienen delante esperan de cada mujer una esposa y seis hijos).
El caso es que, sea un tipazo o no, esta clase de sujeto baja el pulgar por las dudas y creé que de ese modo pasa a ser un desafío, un pop-star inalcanzable. Ahora debemos intentar por todos los medios combatir a la fulana esa que tanto daño le hizo y así lo dejó, incapaz de amarnos profundamente...

Lo paradójico es que casi siempre éstos son los mismos que después terminan volviéndose locos, y no de amor hacía una, de amor por ellos mismos... Después de sufrir en carne propia el rechazo se les hace insoportable la idea de no haber roto un corazón, o de no romper nunca ninguno. Por lo tanto, no pararán por largo tiempo de generar excusas poco creativas para tener alguna oportunidad de efectuar la rotura.
Volvamos entonces y pensemos posibles respuestas: ¿Te jode que te lo comente?


-No querido, yo también me siento cómoda y en confianza, por eso te cuento que me re cabe tu hermano...
-No, seguí hablando que te cobro la consulta.
-No, para nada. Y ya que da para la charla fuera de lugar, te cuento que en mi trabajo no cambian nunca el filtro del dispenser.

-No, decime como puedo ayudarte, dale mi amor… dejate amar…
-Te dejaron porque sos inseguro, pelotudo.


o, simplemente:

-¿Quién te preguntó?...