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29 abr 2010

San Exped

Descubrí a San Expedito y su novena cuando fui a visitar a Naty a su depto. En plena charla en la cocina, miré sobre un estante angosto e infinito una cantidad de objetos que parecían ocupar lugar allí hace tiempo y entre tantas cosas y cosos reparé en un singular paquete con velas.
Eso no era sólo montón de velas juntas, era todo un producto elaborado, un pack realmente pensado... Aquello contenía nueve velas exactamente iguales, para prender una por día en forma consecutiva, más una estampita del santo, instrucciones y una oración de súplica para llevar a cabo la novena, es decir un pedido mediante rezos y velas durante nueve días. Mi amiga inmediatamente me comentó su experiencia, lo "cumplidor" que resultó siempre San Expedito, los pedidos que le había hecho y los que le estaba por hacer. Entre sus peticiones la mayoría entraban dentro de la categoría "amor" o más bien "desamor". Por eso, me llamó la atención que no le rece directamente a San Antonio, puesto que mi abuela paterna me dijo alguna vez que éste es el patrono del cuore. También desconozco si San Antonio tiene un producto tan bien terminado como es el caso de San Expedito.
Con el tiempo adopté a San Expedito como protector personal, si bien el no posee escudo yo suelo imaginarmelo con uno y cuando me me siento completamente desprotegida, como me pasó en el momento de una entrevista de trabajo hace un tiempo, me gusta imaginarme que San Exped aparece en el lugar, justo cuando lo necesito, como un superheroe, y tras acomodar su escudo sobre el piso, se sienta en la silla más cercana a la mia, y enfrentados los dos al flaco de recursos humanos, escritorio de por medio, San Exped y yo nos acompañamos.

No sé en que creo o no creo y reconozco que la facultad terminó con la poca metafísica que me quedaba. Pero San Exped es especial. Simplemente me gusta creer que existe un ser incondicional que con solo gritar su nombre se hace presente y me abraza demasiado fuerte.

18 mar 2010

Backstage


-¡Les juro chicas, les juro que cada vez que lo veo siento que me meo!, nos decía Maro con palabras y con todo su cuerpo. Después de pasar el mate, uno nuevo super chic de silicona, se tiró en el sillón suspirando y con la mirada chispeante pensando en su chico.

Cuando el resto de las chicas contaba sus desventuras y aventuras, casi todas hablando al mismo tiempo, entre carcajadas que dificultaban terminar de entender alguno de los relatos, me fui a la cocina. Mientras el agua se calentaba e intentaba adivinar si estaba en el punto justo para retirarla del fuego, pensaba en que hacía mucho que no me sentía alborotada en cuerpo y el alma por un hombre. Me pregunto si será porque con el correr de los días se ama de una forma distinta o porque simplemente perdí en alguna sábana esa capacidad.

Como sea, hace tiempo siento que vivo el amor como detrás de escena. Como si en el momento culmine de un film, en ese instante sublime donde todo parece perfecto; la música, el paisaje urbano, quizá una delicada lluvia y el protagonista que finalmente besa a la bella dama, yo lo viviera desprovisto de toda emoción. Detrás de escena, donde, en lugar de vivir mágicamente el momento, puedo ver los cables que cruzan el estudio, al cámara intentando captar el momento justo y al muchacho de iluminación colgado de alguna parte.

20 dic 2009

Olvidos involuntarios

¿Será él? No, no es. Si, si es él. No estoy segura, pero parece de espaldas.
Sentada en el subte debatía si el chico que estaba allí era Fernando. En todos estos años, desde que habíamos cortado, no se me había cruzado siquiera su nombre por la cabeza.
Mientras pasaban las estaciones intentaba ver su cara reflejada en la ventanilla. Pero finalmente se bajó y yo continué viaje quedándome con la duda para siempre. Duda con la que francamente podía vivir porque, por alguna causa que desconocía, su recuerdo no había sobrevivido al paso del tiempo.
Me bajé del vagón, saludé con un ademán al muchacho del saxo y seguí camino por los túneles subterráneos perseguida por la música que se expandía. Hacía un esfuerzo por recordar como lo había conocido, la fecha exacta era ahora un imposible, casi todo parecía difuso. Ya en las escaleras, que me parecían más mecánicas que nunca, me di cuenta que pese al año que habíamos compartido él se había convertido para mí en un muerto vivo. ¿Será que mientras unos se sepultan intencionalmente y, paradójicamente, nos asaltan cada tanto el pensamiento, otros simplemente no se sueltan voluntariamente sino que se zafan, así nomás…?
Inevitablemente me acordé de mi ex, que hace poco cumplió 27 años, y me atormentó pensar que a él le podría haber ocurrido lo mismo que a mí con Fernando, el olvido, el terminar siendo yo siquiera una más en su vida...
…Al final parece que todos queremos ser inolvidables, como las estrellas de cine.
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¡Hasta el año próximo!
¡Felicidades!

10 dic 2009

Fuegos artificiales

Después de la cena y a medida que las agujas del reloj se alínean en el número doce, me pongo melancólica y patética.
Siempre, cuando termino de completar la vuelta a la mesa brindando con todos los invitados que se suceden en el trayecto, me siento a un costado y sigo tomando.
Siento entonces como si estuviese en un plano casi cinematográfico. Si, como una proporción áurea dividida en dos rectángulos por una línea delgada. O como en cualquier programa tv, donde se emiten dos imágenes, en vivo y en simultáneo.
En uno de los rectángulos estoy yo, mi imagen, con una copa en la mano y la mirada perdida, metiendo cada tanto y en forma automática alguna garrapiñada en la boca.
En el otro rectángulo esta él. Allí se proyecta en paralelo el hombre que tanto quiero pero que hace semanas parece no querer perdonarme. Está bebiendo pausadamente de su copa, pensativo, manso, con la guardia baja porque la paz y el amor de las vísperas lo contagian.
Desde el plano contiguo lo extraño intensamente e intuyo que estamos en la misma frecuencia pese a la distancia. Cantidad de imágenes juntos pasan por mi mente recordando, e imagino que a él también le llegan, junto a otras actuales de fuegos artificiales. Un jazz, melodía conmovedora, musicaliza y se entremezcla con el choque de la loza que está siendo retirada más el sonido metálico de los cubiertos y las conversaciones de los invitados. Todo logra una atmófera emocionante.
Abruptamente, él del otro lado de la línea se pára y saca del bolsillo delantero su celular. A la par hago lo mismo y escribo impulsivamente un sms: "Perdoname mi vida, terminemos la noche haciendola buena, te quiero sabés"... Pero dudo, lo pienso una vez más...y me detengo. Desde su parte del plano, él ha terminado de redactar el suyo que dice: "Hey hijo de puta!, feliz navidad, donde está la joda hoy?", sin titubear marca en su celular: "send to Tito".
Ahora se escucha "Noche de paz", versión Sumo.

Feliz Navidad y Año Nuevo. Cuidado con los fuegos de artificios en estas fechas tan emocionales...

4 dic 2009

Feliz, tu cumpleaños

Hoy cumplís años y prometí a mis amigas cortarme todos los dedos de la mano si te enviaba tan sólo un mensaje de texto. Creo que en este tipo de fechas hay un silencio, un suspenso implícito porque se hace obvio que alguno de los dos, en algún momento del día, se acuerda del otro.

Me pregunto cómo será este año el festejo, qué habrás planeado y si será en la terraza y con pelopincho incuida. A quién habrás invitado y si algún distraído preguntará por mi ausencia o ya todos me habrán olvidado.

Me causa unos celos espantosos tu heladera. El pensar a otra mujer que no sea yo familiarizandose con ella, abriendola a cada rato para acomodar las bebidas y para reponerlas hasta el hartazgo. Voy a ir al infierno cuando muera, pero tengo ganas de que los zapatos le saquen ampollas y al abrirla descalza se quede pegada.

Me doblo de bronca, de dolor, siento verguenza al reconocerlo, pero quisiera ser yo quién pase el trapo de piso en tu baño decrépito a mitad de la noche, por más que mis manos luego apesten a lavandina. Si, hoy no soy feminista.

Cierro los ojos y puedo imaginarme allí, acomodando algo sobre la mesa. Vos venís desde atrás y me abrazas, me envolvés con tus brazos fuertes y me llevás al centro del lugar. Con picardía haces que juntos bailemos un tema bizarro, un regueton meloso. Te miro y me parecés hermoso, ahora el chico rudo está bailando un tema que jamás hubiera imaginado. Me gustás y te gusto. Quiero que la fiesta termine y acabemos desnudos aca mismo, sobre el piso.

Vuelvo a tierra, hago pie y me encuentro sola esta noche, enviandole mensajes de texto a cualquier amiga para no mandartelos a vos, y me siento desterrada, privada más que nunca de tu universo.

Esta noche hermosa soy una infeliz. Esta noche, otra tomará mi lugar y sacará una bella torta de la heladera, te prenderá una vela y más tarde te la va a soplar.
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2 dic 2009

Propiedad intelectual


La casetera desplazada, deprimida y cubierta de polvo no entra en discusión y tampoco la cafetera, esa que un día perdió misteriosamente su jarra de vidrio. El juego aquel de ocho sillas es perfectamente divisible por dos pero de la replica dudosa de Van De Rohe hay solo una.

El resto a quien le pertencece... ¿Qué es tuyo y qué es mío? ¿Ahora dónde empiezo y dónde termino? Mis particularidades estando con vos y las tuyas estando conmigo. Qué te gustaba a vos realmente y que a mí en soledad.

-Ese autor me gustó siempre
- No, no es cierto, ahora parece gustarte más, como si así intentaras resucitarlo absurdamente...
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18 nov 2009

Fuera de juego


El mozo se acerca, vos pedís y yo me disculpo... por no saber todavía qué tengo ganas de tomar.

Estás nervioso, alborotado. Todavía no soltas palabra, pareciera que todas se manifiestan en un silencio, se apretujan encadenadas, encimándose; las de afuera se adelantan y desplazan a las otras más sentidas, y así terminan anuladas.
No es vergüenza lo que las atolondra, es tu ansiedad por decir y vivir tu merecido triunfo.
El mozo deja tu café y le pagas apresurado. Ahora que es el momento para que comiences no lo haces tampoco y evito decirte las ganas que me invaden de irme a casa a dormir una siesta asesina, de hacer pausa entre las sábanas y que las frazadas me pesen.
A través de la ventana miro el kiosko de revistas muy colorido y sigo cada tapa de ejemplar hasta recorrer las últimas horizontalmente. Luego les sigue un colectivo de línea desconocida que se mantiene inmóvil esperando que abra el semáforo. En él observo que viaja un hombre parecido a mi abuelo, entonces me pregunto a dónde irá o de dónde vendrá, que hará de su vida. Tomo conciencia de que él desconoce que una extraña lo estudia a la distancia, desde una cafetín clásico, de azulejos sudados de escuchar conversaciones ajenas.
¡Pero qué tonterías pienso, quiero irme!

Comienza la danza lingüística, tras contradicciones, tácticas y algunas palabras prestadas, me sentencias a muerte. Te miro con ternura y si tuviera fuerzas te rogaría un poco hasta peliarme con el cielo, ¿pero cómo decirte que hace tiempo me siento fuera de juego…?

Traicionera mi mente se escapa y te abandona, sin precaución cruza la avenida y toma el 93 para encontrarse con él en su departamento. Estamos en el balcón enjaulados y somos dos animales que no necesitan más que lo indispensable. Las macetas robustas de patas y cemento nos refrescan en la tarde calurosa. Extraño esa manera de querer.
Dónde estas.

Le indicas al mozo la cuenta pero él te recuerda que ya le pagaste.
Las últimas estrofas empaquetadas sellan nuestro final. Así te alejas creyendo tu historia y yo protegiéndote de la mía.

25 oct 2009

Fresca sin vos

Me resulta muy cómodo no estar y que ya no estés.
Es precioso que usted ya no me mire y poder descansar desprolija, cómplice, tan defectuosa, esta tarde calurosa. Es tan bello mostrarme miserable e imperceptible, Señor.
Tanto rendir y ahora yo aquí sentada, mis piernas abiertas como un muchacho, tan blancas y delgadas, se estiran y flexionan a gusto. Ahora de pie y descalza camino por el patio en ruinas. Mirando el piso trazo senderos respetando las baldosas más oscuras, paso a las más claras vuelvo a las más oscuras, donde finalmente me detengo. Levanto la mirada y descubro el techo de lata podrido a medio plegar; el sol intenso que se infiltra me calienta la cara y dejo que las lágrimas que brotan la recorran hasta quedar fuera de pista. Así pierdo el tiempo estúpidamente y me encanta hacerlo. Te pienso y sonrío con amor.
La AM mal sintonizada del “vecino del C” irrumpe la introspección. Hacia la derecha un sifón de soda de nariz filosa me mira tierno y no me resisto; me acuesto sobre las baldosas frías y acercándolo a mi boca recibo los chorros violentos de cada gatillada. Mientras tomo sin sed escucho palabras indescifrables de aquella radio remota.
Ya pasaron horas haciendo nada y sigo en el mismo lugar, boca arriba, despatarrada, fresca, sin que puedas verme.
No soy nadie y es hermoso saberlo.

24 oct 2009

Te extraño

T-e ex-tra-ño. Dos palabras no es mejor encontrarlas. No pueden reflejar este universo momentáneo. Algo se alteró repentinamente y ellas creen cargarse de sentido.

Me atravesaste tardíamente; fue un estruendo, una implosión. Imágenes del pasado y fabricadas vienen...se hacen intensas.

Es agudo, el pico de la angustia, punzante y se inflama...

ardor, luz y oscuridad… ...pero qué humedad dónde estás soy linda, tu techo y las paredes me chupas y tu barrio aquel día los libros de la mano las lecturas sobre el pasto húmedo en verano sonrisa los autores la película. Aire.Ya pasa. Se apaga.