Descubrí a San Expedito y su novena cuando fui a visitar a Naty a su depto. En plena charla en la cocina, miré sobre un estante angosto e infinito una cantidad de objetos que parecían ocupar lugar allí hace tiempo y entre tantas cosas y cosos reparé en un singular paquete con velas.Eso no era sólo montón de velas juntas, era todo un producto elaborado, un pack realmente pensado... Aquello contenía nueve velas exactamente iguales, para prender una por día en forma consecutiva, más una estampita del santo, instrucciones y una oración de súplica para llevar a cabo la novena, es decir un pedido mediante rezos y velas durante nueve días. Mi amiga inmediatamente me comentó su experiencia, lo "cumplidor" que resultó siempre San Expedito, los pedidos que le había hecho y los que le estaba por hacer. Entre sus peticiones la mayoría entraban dentro de la categoría "amor" o más bien "desamor". Por eso, me llamó la atención que no le rece directamente a San Antonio, puesto que mi abuela paterna me dijo alguna vez que éste es el patrono del cuore. También desconozco si San Antonio tiene un producto tan bien terminado como es el caso de San Expedito.
Con el tiempo adopté a San Expedito como protector personal, si bien el no posee escudo yo suelo imaginarmelo con uno y cuando me me siento completamente desprotegida, como me pasó en el momento de una entrevista de trabajo hace un tiempo, me gusta imaginarme que San Exped aparece en el lugar, justo cuando lo necesito, como un superheroe, y tras acomodar su escudo sobre el piso, se sienta en la silla más cercana a la mia, y enfrentados los dos al flaco de recursos humanos, escritorio de por medio, San Exped y yo nos acompañamos.
No sé en que creo o no creo y reconozco que la facultad terminó con la poca metafísica que me quedaba. Pero San Exped es especial. Simplemente me gusta creer que existe un ser incondicional que con solo gritar su nombre se hace presente y me abraza demasiado fuerte.

