¿Será él? No, no es. Si, si es él. No estoy segura, pero parece de espaldas.Sentada en el subte debatía si el chico que estaba allí era Fernando. En todos estos años, desde que habíamos cortado, no se me había cruzado siquiera su nombre por la cabeza.
Mientras pasaban las estaciones intentaba ver su cara reflejada en la ventanilla. Pero finalmente se bajó y yo continué viaje quedándome con la duda para siempre. Duda con la que francamente podía vivir porque, por alguna causa que desconocía, su recuerdo no había sobrevivido al paso del tiempo.
Me bajé del vagón, saludé con un ademán al muchacho del saxo y seguí camino por los túneles subterráneos perseguida por la música que se expandía. Hacía un esfuerzo por recordar como lo había conocido, la fecha exacta era ahora un imposible, casi todo parecía difuso. Ya en las escaleras, que me parecían más mecánicas que nunca, me di cuenta que pese al año que habíamos compartido él se había convertido para mí en un muerto vivo. ¿Será que mientras unos se sepultan intencionalmente y, paradójicamente, nos asaltan cada tanto el pensamiento, otros simplemente no se sueltan voluntariamente sino que se zafan, así nomás…?
Inevitablemente me acordé de mi ex, que hace poco cumplió 27 años, y me atormentó pensar que a él le podría haber ocurrido lo mismo que a mí con Fernando, el olvido, el terminar siendo yo siquiera una más en su vida...
…Al final parece que todos queremos ser inolvidables, como las estrellas de cine.
Me bajé del vagón, saludé con un ademán al muchacho del saxo y seguí camino por los túneles subterráneos perseguida por la música que se expandía. Hacía un esfuerzo por recordar como lo había conocido, la fecha exacta era ahora un imposible, casi todo parecía difuso. Ya en las escaleras, que me parecían más mecánicas que nunca, me di cuenta que pese al año que habíamos compartido él se había convertido para mí en un muerto vivo. ¿Será que mientras unos se sepultan intencionalmente y, paradójicamente, nos asaltan cada tanto el pensamiento, otros simplemente no se sueltan voluntariamente sino que se zafan, así nomás…?
Inevitablemente me acordé de mi ex, que hace poco cumplió 27 años, y me atormentó pensar que a él le podría haber ocurrido lo mismo que a mí con Fernando, el olvido, el terminar siendo yo siquiera una más en su vida...
…Al final parece que todos queremos ser inolvidables, como las estrellas de cine.
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¡Hasta el año próximo!
¡Felicidades!












